Claves para ser el mejor supervisor de tus colaboradores

agosto 13, 2018 | RRHH

La personalidad y el carácter suelen imponerse a la hora de tomar decisiones frente a los colaboradores. Saber identificar los defectos y cualidades que tenemos es el primer paso para poder mantener una actitud correcta hacia nuestros equipos.

“El mejor jefe” no es un dictador al que todos le temen, y esto, generalmente no es bueno para un negocio. El temor no es sinónimo de respeto y en la mayoría de ocasiones provoca -a largo plazo- rebeldía. Esto quiere decir, que mientras el director se encuentre dentro de la empresa, los empleados estarán haciendo su trabajo y laborando normalmente, pero aprovecharan cualquier momento de ausencia para enfocarse en otras tareas.

Los directores o jefes deben respetar el tiempo de sus trabajadores y la labor que realizan. Confiar en la autonomía de sus empleados y dejarles tomar sus propias decisiones. No se trata de dejarlos hacer las cosas como quieran, pero sí escuchar la forma en la que plantean soluciones o hacen su trabajo. La comunicación eficaz entre un supervisor y sus colaboradores es esencial.

Hay que tener muy claro, que un empleado que gana poco dinero mientras ve que trabaja en una compañía exitosa, no estará conforme y no se le podrá exigir mucho.

Por tal razón, es conveniente ser justos con nuestros empleados y compensar lo que no se puede pagar con menos exigencia o viceversa.

Dan Price, un exitoso empresario, CEO de Gravity Payments, una compañía que asesora sobre crédito bancario en Seattle, Estados Unidos, es uno de los mejores ejemplos. Price fue galardonado en  2015 con un premio informal de “El Mejor Jefe del Mundo”, por su valiente decisión de reducir sus propias ganancias anuales y repartirlas entre sus empleados. En abril de 2015 anunció que reduciría su salario anual de 1.1 millón de dólares para poder pagar a sus empleados un salario mínimo de 70 mil dólares. Inmediatamente, y luego de una ovación por parte de sus empleados, esto se tradujo en un aumento de la productividad y el compromiso a tal magnitud que, de 200 clientes que tenían a la semana por empleado creció a 3,000. “La gente estaba siendo explotada. Las personas que me importan, que me han ayudado tanto, ahora tienen más dignidad. La distracción de no tener lo suficiente para cubrir lo básico se ha ido “, declaró Dan en una entrevista.

Pero el dinero no lo es todo, también está el buen trato y no perder el tiempo con nimiedades. Si la empresa está en un momento en el que hay poco trabajo o los empleados no tienen nada que hacer, aprovéchalo para realizar talleres o reuniones en las que se pueda planificar o mejorar un proceso en el futuro.

El supervisor o gerente se debe involucrar en las tareas cotidianas o por lo menos estar presente. No es que tenga él o ella que hacer el trabajo personalmente, pero si interesarse. De igual manera, debe mantener las puertas abiertas a cualquier empleado y permitirles expresarse libremente. Un buen director debe saber acostumbrar a sus trabajadores a ser honestos y decir siempre la verdad.

 

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