Conoce la diferencia entre abundancia, riqueza y prosperidad

abril 11, 2019 | Coaching

A diario se suelen emplear las palabras: «abundancia», «riqueza» y «prosperidad» indistintamente, para referirse a una gran cantidad de dinero acumulado. Pero, si bien este sentido puede aplicarse a las tres palabras y,  a ser utilizadas frecuentemente como sinónimas, también existen matices que diferencian a la prosperidad de la abundancia y a la abundancia de la riqueza.

Impulsa Popular cree conveniente que nuestros lectores conozcan y comprendan la sutil diferencia entre las tres palabras, ya que puede ayudarte de tres maneras: a desarrollar tu conciencia, a mejor enfocar tus aptitudes espirituales, mentales y físicas, para lograr tu mayor bienestar y mejores éxitos.

La palabra abundancia proviene del latín abundantia y se refiere a una gran cantidad de algo. La palabra «algo», al ser un pronombre indefinido, incluye el espectro completo de cosas por las que se puede ser abundante.

Por ejemplo, imagínate sentir tanto éxito que nadas en la abundancia. Sí, es posible. Pero también es posible que nades en la abundancia de la otra polaridad: las frustraciones, el mal manejo del éxito, la soledad o la depresión.

La asesora en Inversiones Financieras y Terapeuta Sistémica Miosoti Ceballo explica, que si tu naturaleza de pensamiento es de quejarte, tener miedos, estallar en cólera o sentir envidia, lo que materializas será en la misma dirección, y esa será la abundancia que cosecharás.

Por lo tanto, Ceballo invita a hacerse las siguientes preguntas:

¿Me siento abundante? ¿Abundancia de qué? ¿Qué es lo que tengo en grandes cantidades? ¿Qué deseo tener en grandes cantidades? ¿Está alineado lo que tengo, lo que pienso y lo que deseo tener en grandes cantidades?

Si tu respuesta te hace sentir que cosechas abundancia de algo que no deseas verdaderamente, puede ser tiempo de limpiar tus pensamientos y sembrar lo que tu interior merece.

La educadora y coach Laura Szmuch en su libro «Las seis inspiraciones» dice que esto implica “hacer siempre lo que nos nutre, lo que nos hace bien, lo que da buenos ejemplos, lo que nos llena de dicha y felicidad», pero también “no hacer nunca nada en contra de nosotros mismos”.

Por su parte, el término riqueza proviene del gótico reiks que se traduce como rico o poderoso, y se forma con el sufijo -eza que indica “cualidad de”, con lo que tenemos el significado de “cualidad de rico”. Al hablar de cualidad, le agrega en su raíz un sentido que se considera como algo positivo, bueno o que contribuye a que sea como es.

De este modo, al emplear el término riqueza, lo puedes considerar como positivo y empoderador. Tener riqueza es la abundancia de lo positivo, como abundancia de dinero, bienes, negocios o poder.

Vale precisar, que casi nada en este mundo tiene tan mala fama como el dinero, basada en creencias e ideologías que consideran el dinero como raíz del mal. No cabe duda que en efecto a esto, muchas personas se han creado una resistencia a la obtención del dinero, porque opinan que crea dolor en nosotros y en otras personas, pero nada puede estar tan lejos de la verdad.

La terapeuta Miosoti Ceballo recuerda que como tal, el dinero y la riqueza no son malos, ya que el dinero, como la electricidad, es luz y energía. “¿Es mala la electricidad? Si la utilizamos para alumbrar, dar claridad y llevar luz a nuestras casas funciona muy bien. Pero si tocamos un cable de alta tensión, es probable que nos mate. Sin embargo, en ambos casos estamos hablando de la misma energía. Lo que cambia es cómo la utilizamos”.

De esto escribe Yehuda Berg lo siguiente: “El dinero es energía y como toda energía cuanto más tengas es mejor. Pero la energía, como el sol, viene con una etiqueta de advertencias”.

Por lo tanto, tener riquezas en sí es positivo y permite la expansión, pero viene con una etiqueta de advertencias, a la hora de cómo se obtienen y se administran los recursos.

Quizás tienes muchas riquezas, por ejemplo, pero la generas a partir del engaño a los demás, o causándole dolor a tus empleados. O quizás eres un empresario con la cualidad de tener muchos negocios, pero fomentas un monopolio que impide, a veces violentamente, la creación de nuevos productos y soluciones. Puede que, para la obtención de esos recursos, inicies una guerra, y así…

Ceballo llama a conocer las advertencias que tienen el dinero y la riqueza para poder disfrutar de esos recursos, sin efectos secundarios…

En cuanto al término de la prosperidad, viene del latín prosperitas que significa salir bien, tener buena suerte o éxito en lo que sucede. El prefijo pro- significa “hacia delante”, “sperare” denota la espera y el sufijo -dad habla de una cualidad.

La creadora del programa en doce pasos “Rueda de Prosperidad”, Karina Pereyra, dice que la prosperidad es el curso favorable de aquello que se emprende. “No es algo que logramos, es algo que sintonizamos a medida que sanamos nuestro interior. Es un estado del ser, expresado en el verbo “Yo Soy”. La prosperidad te da en proporción a lo que “puedes” recibir por lo que has dado”, dice.

De esta forma, la prosperidad se puede visualizar como el nivel de bienestar que te es dado por tu propio sentido de merecimiento.

Con la finalidad de sanar tu sentido de merecimiento, Karina Pereyra llama a analizar tu estado de ánimo, tus pensamientos y sentimientos alrededor de lo que das y lo que recibes.

Pone como ejemplo los dólares americanos, que tienen una frase que dice “In God we trust” (“en Dios confiamos”), lo que muestra que la seguridad no está en el dinero si no en la fuente de su provisión que es Dios, o la fuente que todo lo provee. Al ser de esta forma, implica una rendición ante el poder creador.

Por tanto, la prosperidad está ligada a un trabajo interior con tu sentido de merecimiento, el desarrollo de confianza y rendición ante la fuente que todo provee y a la retribución de todo lo que has dado.

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