Diferencia entre cultura empresarial y cultura organizacional

octubre 29, 2018 | Gerencia

Una organización es un sistema estructurado que agrupa personas, tareas y procesos a que interactúen entre sí, en función de objetivos comunes. Las organizaciones pueden ser de distinta índole atendiendo a sus características y finalidad, entre las que pueden resaltarse gubernamentales, empresariales o corporativas, civiles, no gubernamentales, entre otros tipos de clasificaciones. Resulta pertinente desglosar este concepto, ya que es ahí donde radica la diferencia entre cultura empresarial o corporativa y cultura organizacional, partiendo de que una empresa es un tipo de organización cuya finalidad es la obtención de recursos económicos a través de sus actividades mientras que la organización puede ser de este tipo o de otros. Este nos permite entender que, aunque a menudo puede utilizarse el concepto organización y corporación como términos equivalentes, podemos hablar de organización al referirnos a una empresa, pero no podemos hablar de empresas al referirnos a una organización, ya que existen otros tipos de organizaciones cuyos objetivos difieren de los corporativos.

 

En este mismo sentido, hablar de cultura es hablar de un amplio conjunto de ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan una sociedad, comunidad o colectivo de personas. Se trata de formas de hacer. El término “cultura” responde a pautas establecidas para hacer las cosas. Utilizar el concepto en un contexto corporativo u organizacional, hace referencia precisamente a la capacidad por parte de una empresa u organización, de establecer a priori el conjunto de normas que sentaran las bases para el funcionamiento adecuado de las tareas de la organización.

 

Tanto en el marco organizacional como empresarial, la cultura refleja la mentalidad, valores y ética de trabajo tanto de los empresarios como de los empleados y puede ser considerablemente diferente entre una y otra. En un caso puede valorarse más la motivación competitiva entre los empleados en relación a los objetivos de venta o consecución de objetivos, mientras que otras potencien las relaciones armónicas entre empleados, superiores y proyectos ante la implementación de valores familiares y de apoyo mutuo.

 

Entre los aspectos que pueden evidenciar mayores diferencias podemos resaltar la evolución de la cultura. La cultura corporativa de una empresa puede ser modificada a través de cambios en las políticas internas, reglas y formas de comunicación. Puede ser ajustada en función de los recursos humanos, desarrollando cambios específicos que posibiliten que los empleados se sientan identificados con los ideales y valores de la empresa, fungiendo como una motivación para la mejora del rendimiento. La cultura organizacional por otro lado, puede acercarse más a los objetivos pautados en la medida que mantiene y fortalece este conjunto de prácticas ya que para los fines conviene proyectar una cultura orientada en una misma línea, además de que cualquier modificación en los elementos esenciales de la cultura organizacional requiere de procedimientos de modificación de los estatutos  por parte del consejo de administración como también podría implicar dificultades legales.

 

Otra diferencia a resaltar son el tipo de valores seleccionados para ser parte del ADN de la empresa. La cultura en las corporaciones se define a partir de la categoría o industria a la que pertenece, priorizando unos valores sobre otros de una manera estratégica. De este modo, mientras algunas empresas pueden priorizar la flexibilidad, libertad creativa y socialización con miras a captar talento con estos perfiles que sean capaces de dar respuesta a las necesidades de la empresa; otras pueden hacer mayor énfasis en la formalidad, sistematicidad y orden, por la necesidad de estas características en el desarrollo del trabajo. La cultura de las organizaciones sin fines de lucro suelen hacer mayor énfasis en los valores personales y la incidencia social más que en la rentabilidad, por lo que la cultura de este tipo de entidades se enfoca en la motivación a la dedicación y la pasión por los fines perseguidos más que en la remuneración económica.

 

Es de gran importancia que como empresarios se entienda la diferencia entre estos dos aspectos ya que pueden tener una gran incidencia en el destino final de su negocio, en el rendimiento del talento humano y en el posicionamiento de la empresa u organización de su empresa.

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