Características de una empresa sostenible

agosto 23, 2018 | Gestión

El evidente cambio climático no permite que la población tenga oídos sordos a la contaminación y los efectos negativos de la producción de bienes en el medioambiente, lo que viene modelando desde hace varios años los patrones de consumo y producción. Numerosas organizaciones alrededor del mundo han logrado la adopción de un papel activo en relación a la creación de estrategias que reduzcan el impacto negativo a nuestro entorno.

 

En este contexto, la sostenibilidad es un concepto que implica ir más allá de la innovación a través de productos y servicios. Hace falta plantear nuevas directrices de cómo los modelos de negocios pueden ser productivos siendo cada vez más conscientes con el entorno social y medioambiental.

 

Las cifras han aumentado considerablemente en las últimas décadas y cada vez son más las empresas que introducen el desarrollo sostenible en sus programas de responsabilidad social corporativa, demostrando que es posible llegar al equilibrio entre la obtención de beneficios y el respeto a nuestro entorno ambiental. Una empresa puede empezar a considerarse sostenible, en la medida que además de crear valor económico, genera un valor medioambiental y social para un mejor porvenir.

 

Si bien un modelo de negocio describe de forma racional y estratégica la forma en que una organización obtiene beneficios, a partir del desarrollo de productos y servicios; un modelo de negocios sostenible, debe además de ser comercialmente exitoso y adaptable al futuro, desarrollar acciones que le permitan ser parte de una sociedad sostenible y socialmente responsable.

 

Dentro de la planificación estratégica, lo relacionado a la sostenibilidad conecta con la llamada “gestión del riesgo ambiental”. Una empresa socialmente responsable responde a las diferentes escalas de valores sociales, morales o ambientales y debe ir más allá de las obligaciones jurídicas, fiscales o laborales.

 

Se identifica por mantener un compromiso de la dirección que asuma los valores y desarrolle iniciativas competitivas, tanto a nivel interno en los diferentes procesos de producción u oferta de servicios como a nivel externo, vinculados a la competitividad y certificaciones.

 

En este sentido, algunas prácticas que deben contemplarse al momento de definir características propias de una empresa sostenible son:

 

  1. Responsabilidad social corporativa y responsabilidades ambientales conectadas con la misión de la compañía.
  2. Reconocimiento a largo plazo del impacto ambiental e incorporación a su estrategia de planificación y procesos de gestión de riesgo.
  3. Transparencia en los reportes de acciones de sostenibilidad.
  4. Dentro de las aspiraciones tanto internas como externas de la empresa se encuentra el aspirar, tanto interna como externamente, a ser el mejor en su industria en áreas de dirección, desarrollo de productos sostenibles, y practicas éticas de negocio.
  5. Articulación entre la proyección a largo plazo de la compañía y su responsabilidad social.
  6. La junta directiva y la gerencia guían de forma activa los objetivos relacionados a la sostenibilidad y reportan los logros en este sentido.
  7. Se desarrollan programas de motivación para que los gerentes asuman la responsabilidad social y medio ambiental de la empresa a través de premiaciones o reconocimientos.
  8. Las compañías están en la disposición de tomar riesgos medidos para alcanzar la sostenibilidad.

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