“Feng-Shui” en el espacio laboral

octubre 18, 2018 | Gestión

El Feng-Shui es un sistema de normas que rigen el orden y disposición del espacio en relación al flujo de energía que denominan Qi (chi). Este sistema aplicado a las artes y las ciencias fue formalizado hace más de 3,000 años en China y su traducción quiere decir viento-agua, que dentro de esta cultura están asociados a la salud y buena fortuna. Se podría decir que su principal objetivo es el de alinear de forma armónica las fuerzas invisibles de energía que componen el universo, el planeta tierra y la humanidad.

Las disposiciones de este sistema han sentado la base para numerosas prácticas contemporáneas de diseño en diferentes ambientes, para crear armonía y un buen balance de energías de acuerdo a las actividades a desarrollarse en el espacio.

En los entornos de trabajo los profesionales certificados en este arte afirman que el organizar la oficina de acuerdo a estos planteamientos, permitirá desarrollar los negocios con buen pie, ya que si trabajamos en el caos y el desorden afecta inevitablemente los resultados. En material de empezar a implementarlo debemos de formarnos dentro del conocimiento de la complejidad de los aspectos que plantea, sin embargo existen principios básicos por los que podemos comenzar.

Primero, el Qi (chi) que es la energía que debemos dejar fluir para que se mantenga en movimiento constante y posibilite los cambios favorables en cuanto a las tareas a realizarse. De ser bloqueada o interrumpida puede traer efectos adversos.

El bagua es el plano que permite trazar el mapa para ubicar los objetos que representan el trayecto de su vida o trabajo, apareándolos con elementos energéticos. Este busca trabajar nueve áreas que contextualizadas a las actividades desarrolladas en las empresas podríamos mencionar las siguientes: poder y abundancia, fama, futuro y reputación, relaciones, creatividad y legado, compasión y colaboración, desarrollo personal y carrera, conocimiento, comunidad, bienestar y balance. Al realizar el bagua, las diferentes actividades a desempeñar en la oficina se corresponderán con las áreas dispuestas.

Al momento de aplicar estos principios en el espacio de trabajo debemos antes que nada hacer el espacio funcional. Lo que implica descartar los objetos que no necesitas en tu día a día. Se debe intentar mantener el espacio de trabajo limpio, despejado. Ayuda a prevenir a la mente de distraerse o de saturarse. Si bien hay muchos materiales de trabajo de los que debemos disponer, deben estar archivados de forma organizada. Esto permitirá atraer la abundancia, un mejor flujo en el desarrollo personal la reflexión y el balance de las tareas.

Otro punto importante es tener un punto focal, que en el espacio de trabajo suele ser el escritorio. Este no debe estar dispuesto de espaldas a la entrada, para evitar sorpresas inesperadas. Así como tampoco debe estar en la misma línea de la puerta porque puede generar ansiedad. Lo ideal es que se tenga colocado una pared sólida detrás del escritorio y que si es posible esté dispuesto al fondo y a la derecha.

La naturaleza debe estar presente tanto a través de la presencia de plantas como de la luz natural (pudiendo ser simulada a través de aumentar la iluminación con lámparas artificiales que la simulen). Así mismo, los elementos deben tener presencia en función de lo que se quiere atraer.

Se trata de numerosas variables a tener en cuenta y que a la vez se relacionan entre sí para generar energías favorables a los proyectos de la empresa. Puede ser aplicado tanto a la disposición de las personas y el mobiliario en relación al espacio, en elementos decorativos como en los revestimientos y terminación. Para profundizar y aplicarlo de manera más acertada podemos recurrir a profesionales certificados como a la vasta bibliografía en la que podemos consultar al respecto.

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