¿Cómo manejar a aquellos empleados difíciles?

febrero 21, 2013 | RRHH

Es curioso entender cómo hay personas que han nacido para ser difíciles. Si te detienes a pensarlo lo más seguro  es que encontrarás a alguien que está o ha estado en tu entorno de trabajo con estas características. Además, te darás cuenta que mantienen un patrón similar en  su comportamiento: llegan tarde, tienen mal carácter, aparentan ser sombrías, irritables, viscerales, descuidadas, protestantes, y  con una excusa para cada defecto. La retahíla de adjetivos se queda corta.

Por lo general, a nadie le gusta trabajar con personas “difíciles”, y ello conlleva una serie de inconvenientes: baja productividad, el ambiente se enrarece, los compañeros empiezan a frustrarse, la moral cae por el suelo, etc… ¿Cómo manejarlas?

1. No ignores el problema: Si el empleado proporciona valor a tu empresa, entonces debes lidiar con él. Si no lo haces, ya sabes. Cuando se diagnostica una enfermedad se procede a un tratamiento para eliminarla lo antes posible. Si se obvia este tratamiento, pueden ocurrir dos cosas: que la enfermedad no crezca o que crezca hasta destruir al enfermo. Si hay algo que ataque la moral de tus empleados, entonces acabas de descubrir un cáncer.

2. Ponte en marcha: Comienza con el tratamiento lo antes posible. En ocasiones los empleados difíciles no tienen ni idea de que su comportamiento es un problema y que influye negativamente en los demás. Esto se debe a que la mayoría de las personas tienden a soportar su comportamiento, pensando que “al final nos llevaremos bien”, porque “somos seres humanos”. Los empleados quieren ser queridos, subordinados y socializados con sus colegas, por lo tanto son renuentes a hablar cuando surge un problema.

Para empezar debes conocer si el empleado es consciente de la situación y así poder determinar las acciones a tomar. Si el empleado es inconsciente debes sacar tu listado y empezar a detallar todos los comportamientos inaceptables. Ante esta situación el empleado puede estar en desacuerdo o negar todos esos problemas pero, sin dudarlo, debes continuar con todos tus ejemplos.

3. Ayuda al empleado: Una vez que el empleado es consciente de su comportamiento, debes ayudarlo para que muestre la conducta apropiada. No se pueden cambiar determinados hábitos de la noche a la mañana, por lo que se trata de reportar al empleado si está en el buen camino o sigue igual.

4. Investiga y anota: Es muy importante hacer un listado con todas las acciones o ejemplos posibles del comportamiento inadecuado. Se trata de hacer un listado en el que se detalle, específicamente, el qué y el cómo del error para reunirse con la persona y abordar la cuestión con calma.

5. Si todo falla: Si el empleado continúa negando su comportamiento inapropiado y se resiste a mejorar, entonces debes plantear la situación con toda seriedad. Debe existir un período en el que el empleado pueda rectificar su conducta, y si este finaliza y no lo hace, entonces debe ser despedido. Suena duro, pero no hacerlo es tan perjudicial para tu empresa como para el empleado, incluso mucho más para este último.

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