Los 6 grandes miedos sobre los temas legales y cómo acabar con ellos

Carla Peña

Introducción

La ley es necesaria y debe servirte para agregar valor a tu negocio

No son secretos las preocupaciones y temores que pueden despertar en los emprendedores y pequeños empresarios los temas legales vinculados a los negocios en la República Dominicana.

En mi experiencia como abogada asesorando empresas y en mi rol de docente universitaria de la materia de Derecho Empresarial, me han llevado a concluir que estos temores están fundados sobre la base de tres (3) elementos:

  • Falta general de formación académica a nivel escolar y universitario del sistema legal de la República Dominicana, y por tanto, la creencia que ‘los temas legales son solo para los abogados’.
  • Amplio desconocimiento de la vinculación de los negocios y las normativas que regulan el mercado, y por tanto, la concepción de que las leyes limitan la actividad comercial.
  • Deficiencias éticas y técnicas de los actores e instituciones del sistema estatal de la República Dominicana, y en consecuencia, la sensación de que el cumplimiento legal es una pérdida de tiempo y dinero.

Por estos motivos, este artículo tiene como propósito fundamental que los ciudadanos, los emprendedores y los pequeños empresarios superen los miedos o apatías que le pueden producir los aspectos legales relacionados a su proyecto de negocios o su empresa.

Las leyes pueden que no sean siempre justas, pero definitivamente son necesarias para establecer un orden. Su propósito en esta esfera es servir para que las personas puedan ejercer su derecho a dedicarte a una actividad comercial legítima[1] de su preferencia, sujeta a ciertas regulaciones que aseguren la libre competencia y la formalidad de la actividad económica.

Antes de tratar los 6 grandes miedos sobre los temas legales y cómo acabar con ellos, permíteme que te aclare lo siguiente.

Los emprendedores y las Mipymes no solo existen en la República Dominicana. De hecho, son una fuente económica muy importante en el mundo entero, no obstante a pesar de representar el 99.5% de las empresas en los países de la Latinoamérica, que aportan relevante contribución al empleo de los países, se ha demostrado que contribuyen muy poco a la productividad formal.

Específicamente en Latinoamérica, según estudios realizados entre el año 2016 y 2018 por la Comisión de América Latina y el Caribe (CEPAL), se evidencia que las Mipymes tienen dos fragilidades afectan directamente su desempeño en la productividad y en dinamismo en los mercados, a saber:

  • La informalidad.
  • Medio de autoempleo.

Estas debilidades se encuentran estrictamente vinculados a la naturaleza y a forma en que éstos negocios se originan, de acuerdo a lo siguiente.

En primer lugar, en tendencia, emprendedores y Mipymes surgen bajo un esquema  informalidad respecto del sistema legal y económico de los países al tratarse de proyectos de negocios de baja escala, con limitados recursos de acceso a la información y falta formación profesional sobre estos temas.

La informalidad supone cierta invisibilidad respecto de los canales de la economía formal, y por tanto, puede limitar su crecimiento y expansión en los siguientes aspectos:

  • Acceso a financiamientos en la banca formal.
  • Acceso a incentivos estatales.
  • Acceso a internacionalización de sus productos y servicios.
  • Incorporar valor agregado a su producción.

En segundo orden, en gran medida, las Mipymes surgen como un mecanismo de autoempleo o el empleo familiar. No necesariamente inician con un plan de negocios y estrategias corporativas asociadas. Esta realidad puede generar lo siguiente:

  • Brechas en cuanto a capacidades técnicas y profesionales de sus miembros y colaboradores.
  • Reducida incorporación de procesos técnicos de producción o prestación de servicios.
  • Bajo nivel de institucionalización de su organización interna.
  • Limitado poder de negociación en el mercado.
  • Altos costos de producción.

Ambos retos han sido reconocidos por el sistema jurídico y económico de la República Dominicana, mediante leyes y programas especiales– con grandes oportunidades de mejora– que tienen como finalidad apoyar y fomentar la formalización, capacitación y crecimiento de las Mipymes y proyectos de emprendimiento. Esta política se realiza a través de incentivos de financiamiento económico y facilidades en procesos registrales mediante la Ventanilla Única de Formalización.

Para conocer las leyes e incentivos referidos en el párrafo anterior, accede al artículo Top 5 de los beneficios que la Ley tiene para ti como emprendedor.

Tomando en consideración lo que te acabo de detallar, pasemos a conocer y acabar con los miedos que existen sobre los temas legales relacionados al negocio.

 

Miedo #1. No comprendo las leyes ni las instituciones.

Iniciaré con la verdad.

Los sistemas legales y las leyes realmente son complejos y cargadas de lenguaje técnico de diferentes legislaciones y ordenamientos jurídicos de distintos países. Naturalmente esto dificulta su aprendizaje o fácil identificación para una persona que no haya recibido formación académica y profesional en Derecho.

Adicionalmente, es preciso considerar las deficiencias y burocracias institucionales, la inadeacuada aplicación e interpretación de las normas por parte de algunos actores del sistema – autoridades estatales y profesionales del sector privado– y por supuesto, el acceso limitado a las fuentes certeras e idóneas de información por parte de los ciudadanos del país.

La suma de estas realidades da como resultado la fuente de los miedos: el desconocimiento, y por tanto, el paso a prejuicios relacionados a que ‘lo legal’ es señal de conflictos y problemas.

He comprobado que cuando los temas legales de los negocios se trabajan sobre la base de la improvisación y la reacción, las consecuencias resultan costosas y se reducen considerablemente las oportunidades de salir exitosos. Por esta razón, es necesario transformar la visión. Utilizar los recursos legales como estrategia esencial de la empresa.

El Derecho forma parte de la vida de las personas –físicas o jurídicas– que viven en un Estado Democrático y Social, como lo dispone la Constitución Política de la República Dominicana en su Artículo 7.

Es importante que quede claro que tu rol no debe ser asumir el papel del abogado del negocio, pero sí que inicies el proceso de empaparte con estos temas porque estarás vinculados a ellos toda la vida, tanto para organizar tu empresa como atender situaciones personales en tu vida.

En consecuencia, para vencer el miedo al desconocimiento y la incertidumbre necesitarás formación y asesoría legal. Si te sientes en la oscuridad, acércate a la luz.

Te propongo las siguientes armas:

  • Como Jack «el Destripador», ve por partes. El conocimiento es un proceso escalonado y toma tiempo.
  • Aprovecha esta biblioteca de #EmprendePopular para acceder a información actualizada y depurada especialmente creada para ti.
  • Solicita consultas y opiniones legales como insumo para respaldar las operaciones de negocios y cumplimientos.
  • Asume la tarea de informarte y empaparte con el entorno legal del negocio, atendiendo a las publicaciones que realizan las instituciones públicas de la República Dominicana a través de sus distintas plataformas[2] y redes sociales.
  • Convierte este proceso de información en una oportunidad de diseñar la estrategia legal del negocio.

Para las asesorías necesitarás contar con algún abogado especializado en negocios. Sé que además sentir temor por las leyes, hay cierta desconfianza respecto de los abogados, veamos.

 

Miedo #2. «Entre abogados te veas»

«Entre abogados te veas», dice el refrán. Hace alusión a que los abogados pueden ser toda una pesadilla. Como en todas las profesiones, podríamos asegurar que existen  ‘buenos y malos’. Aquí la clave está en saber elegir.

El hecho de que los abogados conozcamos las leyes y comprendamos el sistema legal no es una razón para realizar abusos o sacar provecho de los clientes. Nuestro deber es asistir para resolver las complejidades que pueden separar a los ciudadanos que nos contratan de los cumplimientos legales.

Los abogados que se empeñan en complicar las negociaciones, presentar barreras para que se materialicen los cumplimientos, confundir la toma de decisión de los clientes, dificultar la comprensión de las opiniones legales requeridas, proponer soluciones ilegales o anti-éticas, eternizar los procesos con miras a una facturación gruesa, entre otros comportamientos de esta índole, evidentemente son un profesionales que no le aportarán valor al negocio.

Como empresario no debe ser un dolor de cabeza contratar un abogado. El interés es asegurar el negocio,  que es uno de tus valores más preciado,  fuente de ingresos y el medio de proveer a la familia y a los colaboradores.

Como indiqué, aquí el reto es saber elegir. Sugiero colocar la mirada lejos de estas motivaciones:

  • Un abogado ‘que sea barato’.
  • Un abogado ‘que resuelva rápido’.
  • Sobretodo, ‘que no me moleste mucho’.

Te propongo las siguientes armas:

  • Contrata un abogado que tenga reputación ética Solicita referencias personales o comerciales, usualmente la ética no sale en una hoja de vida.
  • Contrata un abogado especialista en los temas que quieras tratar y que tenga experiencia. Utiliza redes profesionales como Linkedin o a través de una Agencia de Talentos.
  • Mantente en contacto con tu asesor, pídele reportes, dile que te cuente cómo va lo que le solicitaste, pídele que te involucre. Es más, exígele involucrarte.
  • ¿Barato o gratis? Solo que se trate de servicios públicos, como los Centros Mipymes del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM).
  • Evalúa tus opciones. Solicita cotizaciones, revísalas. No se trata de contratar el servicio legal más costoso, pero considera el valor que podrías agregar al negocio.

Reflexiona lo siguiente:  la calidad de tus asesores puede ser un referente de la calidad del negocio y de tu persona como empredendor.

Finalmente, es importante que puedas cultivar una relación de confianza con tus asesores y viceversa. Esta herramienta es muy útil en estos procesos.

 

Miedo #3. ¿Debida Diligencia? ¿Por qué debo dar tanta información?

Si contratas los servicios de un abogado o de una bufete jurídico, lo más probable es que corresponda realizar una debida diligencia a los fines de vincularte como cliente. Un proceso muy parecido al que realizan  las instituciones financieras.

Te cuento un poco al respecto.

Resulta que a raíz de la nueva Ley contra el Lavado de Activos[3], a ciertos asesores de empresas y ciertos actores del sector financiero y no financiero –Sujetos Obligados, es el concepto de la ley se les exigió la tarea de ser ‘informantes’ sobre ‘clientes’ o ‘potenciales clientes’ que pretendan utilizar sus servicios para realizar operaciones o actividades comerciales relacionadas al Lavado de Activos y al Financiamento del Terrorismo.

Esta exigencia legal ha traído consigo retos importantes para los prestadores de servicios comerciales que no pertenecen al sector financiero, tales como: los abogados, los notarios públicos, los agentes inmobiliarios, las empresas de factoraje, contadores, constructoras, entre otros,  debido a su nueva implementación. Distinto a lo que ocurre en el sector financiero que lleva varios años realizando este tipo de procesos.

Por mencionar algunos, describo cuales son esos retos a los que hice referencia anteriormente:

  • Reestructuración de su organización interna y la forma de prestar lo servicios para adaptar un Plan de Cumplimiento basado en Riesgo que permita levantar esa información y reportarla a las autoridades.
  • En cierta medida, lacera el secreto profesional que protege la relación asesor-cliente porque si se detecta alguna operación sospechosa, esta debe ser reportada. En el caso de los abogados, no aplica la exigencia de reporte si el servicio contratado es de carácter litigioso.
  • Si no se realizan las revisiones de lugar sobre el cliente y luego se demuestran las vinculaciones de éste con temas de lavado de activos, el asesor contratado tiene el riesgo de ser vinculado y acusado de no aplicar las medidas de prevención correspondientes.

Es evidente de que no es un panorama agradable, puede resultar incómodo, porque podría afectar la confianza y la ética de las personas vinculadas a este proceso.

El Plan de Cumplimiento basado en Riesgo tiene como base el levantamiento de información para poder medir el riesgo de un cliente o de una operación comercial, mediante lo que se denomina Debida Diligencia, para lo cual se le solicita:

  • Completar un formulario de «Conoce tu Cliente o tu Proveedor».
  • El origen de los fondos con los que va a pagar el servicio o los que están envueltos en la transacción que tiene interés en realizar.
  • Certificado de No Antecedentes Penales, en algunos casos.
  • Referencias Comerciales y Personales.
  • Detalles de cuentas bancarias.
  • Identificar los medios de pago, limitando la recepción de dinero efectivo.

Otros datos de carácter personal y documentos corporativo de las empresas son requeridos con el propósito de identificar de forma precisa al cliente o al Beneficiario Final.

La dificultad que presentan estos procesos es que en servicios de carácter no financiero, donde la cercanía y la confidencialidad alcanzan altos estándares de apreciación, los clientes tienden a ofenderse o a mostrar resistencias cuando les es requerido completar los formularios o entregar la información solicitada.

Considerando lo anterior, queda poco por hacer. Es un trámite obligatorio y su propósito no es incomodar a los usuarios.

Te propongo las siguientes armas:

  • Si sientes dudas sobre la finalidad o propósito de la solicitud de información, no dudes en solicitar aclaraciones y explicaciones.
  • Exige que tus datos de carácter personal sean protegidos por el proveedor del servicio o comercio.
  • Responde con transparencia y honestidad. El miedo puede generarse si no estás declarando la realidad de la empresa.
  • Mantén la documentación personal y corporativa al día, vigente y en orden.

 

Miedo #4. ‘¿Qué temas legales me aplican?’ 

El ‘mundo legal’ es bastante amplio. Existen diversas leyes, códigos, reglamentos, resoluciones, normas de carácter general, circulares, entre otras normativas jurídicas. Naturalmente, no todas  te aplican.

Cuando los emprendedores se hacen esta pregunta, su preocupación se dirige hacia considerar que aún en el ‘pequeño’[4] tamaño y dimensión de su proyecto de negocios o su empresa tienen que cumplir con los estándares de las grandes corporaciones que existen en el mercado.

Para tu tranquilidad, confirmo que esto no es así.

En ocasiones lo que ocurre es que el emprendedor inicia con su proyecto de negocios sin contemplar un plan ni estrategias al respecto.

Es importante que antes de tomar decisiones de cualquier índole a favor del negocio, hayas podido diseñar y trabajar el plan de negocios. Esto permitirá tener una vista panorámica de todos los componentes de la empresa. Con él, podrás identificar las necesidades legales y los asesores requeridos para determinar la estrategia a seguir.

Con el plan de negocio visto, es necesario que definas o verifiques los siguientes puntos a los fines de identificar los cumplimientos legales que podría tener la empresa:

  • Tipo de actividad comercial o económica.
  • Canales de distribución o de prestación de servicios.
  • Localidades de comercialización.
  • Local comercial propio o alquilado, si aplica.
  • Capital disponible para invertir en el negocio y en sus trámites de formalización.
  • Cantidad de socios.
  • Cantidad de miembros de la administración.
  • Tipo de empresa.
  • Departamentos o áreas de trabajo.
  • Empleados, proveedores y contratistas independientes.
  • Estrategia digital o presencia online.
  • Segmentos de clientes.
  • Competencias del mercado en el que se encuentra tu negocio.
  • Medio de prestación de los servicios o comercialización.
  • Medios de pagos aceptados.
  • Apertura a inversión externa, si aplica.
  • Régimen de tributación elegido.

Considera que desde el punto de vista legal, todo comercio – en ejecución–, tiene el deber de tener Registro Mercantil (RM) y el Registro Nacional de Contribuyentes (RNC), es decir, un vehículo corporativo vinculado a un régimen fiscal. Los demás cumplimimientos vendrán dependiendo del contenido de las variables antes indicadas y la estrategia trazada.

Ahora bien, para determinar las obligaciones legales y que superes el miedo a la inmensidad de la esfera legal, te propongo las siguientes armas:

  • Imprescindible tener a mano el plan de negocios. Esto permitirá ajustar e identificar los cumplimientos.
  • Determina las estrategias a seguir y sus distintas etapas.
  • Asesórate no sólo con abogados, sino con distintos profesionales que colaborarán con tu plan: asesores fiscales, contadores, estrategas en marketing y organización de empresas, entre otros servicios.
  • Escucha y confía en tus asesores.
  • Elige las estructuras, número de personal, recursos disponibles, dependiendo del tamaño del negocio y el presupuesto determinado.

Para más detalles sobre establecer una estrategia legal, te invito a leer el artículo ¿Qué es la estrategia legal y cómo incluirla en tu plan de negocios en 5 pasos?

 

Miedo #5. ‘Quiero todo legal’, pero ¿qué decisiones debo tomar? 

Considero que si te ha sido posible ir superando los miedos anteriores, este será más fácil porque es el producto de los anteriores.

No siempre se entiende lo que significa ‘tener todo legal’. En ocasiones, puede ser una expresión para indicar que se quiere una ‘apariencia legal’ de lo que realmente no lo es; o bien, tener el interés de cumplir conforme indican las leyes.

Es importante en este punto que realices los esfuerzos necesarios de cuidar la reputación y los riesgos asociados al negocio, a los fines de evitar que incumplimientos, quejas, demandas y sanciones lo arruinen. Piensa que una decisión puede afectar no solo a la empresa, sino a quienes forman parte de ella: socios, administradores, empleados, colaboradores, proveedores y clientes.

Contar con una adecuada asesoría legal es fundamental porque permitirá tomar las decisiones más atinadas. Recuerda que ninguna ley ni ningún asesor pueden determinar cómo manejar tus negocios, la decisión te pertenece.

Cuando solicites asesoría intenta ser activo en el proceso de propuestas de solución y trata de evitar lo siguiente:

  • Escuchar lo que quieres.
  • Que el abogado sea un asistente de tus requerimientos.
  • Que el abogado tome la decisión por ti.
  • Pretender que la ley se acomode a tu circunstancia.

Las asesorías legales son un servicio muy eficaz, útil y cuya característica principal es que debe ser independiente, aún cuando el propósito sea proteger los intereses del cliente. Se trata de una experiencia que transita un camino de dos vías, a saber:

VÍA  1: Como empresario o emprendedor:

  • Trata de ser explícito y detallado en el requerimiento o en descripción de la situación que necesitas orientación.
  • Solicita la asistencia o ayuda para resolverlos de personas calificadas.
  • Escucha con atención y toma notas por si surgen dudas.
  • Solicita distintas posibilidades y opciones respecto de tu caso.
  • Respeta el cumplimiento de los deberes éticos y legales en la búsqueda de soluciones.
  • Intenta ser activo en la toma de decisiones y rutas a seguir para solucionar la situación planteada.

VÍA 2: Como asesor el abogado tiene el deber y la responsabilidad de:

  • Escucharte con atención y formular preguntas indagatorias.
  • Responderte con la verdad, aunque no te agrade.
  • Presentarte, si existen, las distintas opciones a las que puedes optar.
  • Requerir la intervención de otros asesores para contemplar aspectos especializados y fuera de su alcance profesional.
  • Indicarte los riesgos –que siempre existen– de cada opción y cómo podrían ser mitigados.
  • Construir la asesoría sobre la base de la ética y de conformidad a la ley.

En algunos casos la toma de decisiones no siempre permite tiempos de reflexión, ocasión que podemos considerar ideal. Surgirán urgencias que demandarán respuestas más rápidas. Te propongo las siguientes armas:

  • Conserva la calma y detalla todo lo ocurrido para que el abogado pueda formular posibles opciones de solución.
  • Apela a la sinceridad y evita solicitar soluciones anti-éticas o ilegales. En situaciones de urgencia, se tiende a intentar salir de la situación de cualquier modo.
  • Si el abogado asesor solicita que tomes una determinación o que determines cierta acción, haz lo que te dice, es por tu bien.

  

Miedo #6. ‘Es mucha carga, más adelante lo contemplamos’

Este se traduce en el miedo a la prevención. Más que una amenaza, la prevención es una oportunidad de eficientizar el desempeño de los negocios. De hecho, se ha convertido en la nueva tendencia en la que se están adaptando todas las herramientas legales ya que se ha demostrado que en las empresas, prevenir permite:

  • Reducir costos de transacción.
  • Mitigar riesgos.
  • Mejorar la comunicación interna.
  • Preparar las reservas para contingencias.
  • Activar planes de emergencia y protocolos ante situaciones específicas.
  • Desarrollar sinergias con otras empresas.

Puede ser que como emprendedor sientas que considerar ciertos aspectos de prevención en materia legal podría, de forma anticipada, generar costos, tiempo y medidas ‘innecesarias’, pero recuerda que la improvisación podría producir mayores pérdidas. Una de las mayores lecciones al respecto ha sido dada por las consecuencias vividas en todo el mundo por el COVID-19.

Si consideramos las leyes y las herramientas legales como una estrategia de negocios, podrás proteger y anticipar escenarios que podrían colocar al negocio en una situación de riesgo. No permitas que la rapidéz, la falta de profundidad, impidan una evaluación adicional que podría generar mayor valor en el tiempo.

La idea es que en el plan de negocios y en el proceso de verificación de los riesgos asociados a él, puedas determinar qué componentes o indicadores del negocio necesitan ser cubiertos de forma especial dada su mayor exposición al riesgo, por ejemplo:

  • Sentar las bases de los Estatutos Sociales y los acuerdos entre los socios de la empresa por cuestiones de vinculación familiar.
  • Cláusulas contractuales que protegen el cumplimiento y la responsabilidad frente a una obligación.
  • Planes de Cumplimiento en materia de Lavado de Activos, si la empresa está calificada como Sujeto Obligado o si lo decides adoptar como política voluntaria.
  • Planes de Cumplimiento en materia de Libre Competencia, a fines de evitar prácticas anticompetitivas y de competencia desleal.
  • Estrategia en materia de Responsabilidad Social Empresarial.
  • Cumplimientos periódicos.
  • Cláusulas de negociación para contratos de inversión.
  • Planes de contingencias en materia laboral e insolvencia.
  • Políticas de protección de datos de carácter personal.
  • Política de aplicación de estrategia digital y manejo de sistemas de vinculación de clientes.

Tan solo por mencionar algunos.

Para que aproveches el tiempo y puedas vencer el miedo a los costos asociados a la prevención, te propongo las siguientes armas:

  • Haz el ejercicio de evaluación aunque no vayas a implementar todas las medidas al mismo tiempo.
  • Une las medidas de prevención al plan de negocios dentro de la estrategia legal.
  • Establece prioridades para ejecutar. Toma en consideración la exposición al riesgo y qué necesitas para empezar, puede darte un orden.
  • Determina un sistema de control y alertas que permitan mantener actualizada la estrategia.
  • Prepara un presupuesto, pero considera el valor a largo plazo. A veces esto no es cuestión de costos, sino de evitar consecuencias que luego se dificulta controlar.
  • Como siempre, puede que necesites asesoría. Solicítala.

¡Vencimos juntos los miedos!

¿Cómo te sientes?

 

Conclusión

Como indiqué en la introducción de este artículo, el desconocimiento y la falta de acceso a información son los fundamentos de los miedos que existen respecto de los temas legales vinculados a los negocios.

Venimos de una cultura acostumbrada a la improvisación y a la reacción, que puede considerar a la prevención como una preocupación anticipada innecesaria. No obstante, analizamos que esto solo genera altos costos y pérdidas mayores. Es un deber de los emprendedores de esta época sentar las bases para la implementación de buenas prácticas en los negocios y el asentamiento de la cultura de la planificación.

Posiblemente estás haciendo de tu talento, tu medio de sustento económico, súper bien. Sin embargo, recuerda que en contadas ocasiones nos forman respecto de cómo explotarlo o administrarlo. El reto se expone cuando intentamos llevar el talento a una estructura de negocios o a una actividad comercial.

Los negocios son una especie de ecosistema donde coexisten instituciones, leyes, colaboradores, otros negocios, clientes. Cada uno de estos elementos representa un reto desde el punto de vista del plan de negocios y la estrategia trazada que debes atender, cumplir y proteger.

Para satisfacer estos propósitos, necesitarás asesoría de distinta índole. En materia legal, abogados. No recomiendo asumir todos los roles de las necesidades iniciales del negocio. Se selectivo y cuidadoso al elegir tus asesores legales.

Este es un proceso que debe servirte de aprendizaje y generación de experiencias. En ocasione, cuesta detener la prisa o las ansiedades de lanzar nuestro negocio al mercado y comenzar a producir riquezas, al final de eso se trata, ¿no?

Sin embargo, insisto a que no desesperes, pero tampoco detengas el paso. Se activo, ve trabajando, generando información y planificando los esquemas para que al salir al mercado formalmente, lo hagas sobre la base de la roca y no de la arena. Iniciar con buen pie permitirá mantenerte en constante evaluación y mejora.

Considera que no estás destinado a ser emprendedor o Mipyme para siempre, la idea es que puedas escalar, crecer y desarrollar tu proyecto de negocios a la altura que te lo permitan el entorno, la estrategia de negocios y la perseverancia que impongas.

 

Sobre la autora

Soy Carla Peña.

Abogada, escritora y docente universitaria de la República Dominicana.

Concentro mi práctica profesional en asesoría legal de negocios corporativos para Mipymes, Emprendimientos y Empresas Familiares.

En la universidad imparto la materia de Derecho Empresarial para estudiantes de administración de empresas, economía y gestión financiera.

 

[1] Artículo 50 de la Constitución Política de la República Dominicana, promulgada el 13 de junio de 2015, que establece el Derecho a la Libertad de Empresa.

[2] Te sugiero dos (2) plataformas digitales públicas importantes: Portal Único de Solicitud de Acceso a la Información Pública  y República Digital.

[3] Ley No. 155-17, contra el Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo, promulgada el 1 de junio de 2017.

[4] Esta calificación puede ser cuestión de apreciación, no de certeza.

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